Un día en Palermo: La ciudad de las mil caras

Palermo es la típica ciudad que no tiene fama pero que asombra y maravilla a quienes se salen de los caminos turísticos más trillados. Vale, puede ser sucia y ruidosa, que lo es, pero también es uno de los mayores cofres de tesoros que se pueden encontrar en Italia: pura decadencia de palacios, fuentes monumentales e iglesias de otros siglos que apenas se muestran, que siempre están un poco escondidos. Hubo un tiempo, allá por el siglo XII, en que Palermo era la ciudad más importante de Europa. La herencia árabe y normanda, unida al esplendor barroco y al indefinible carácter siciliano hacen de ella una ciudad única.

Palermo_Cafe

El día puede empezar bien: se dice que los bares de Italia preparan el mejor café del mundo, que los sicilianos preparan el mejor de Italia y que los de Palermo preparan el mejor de Sicilia. Por lo menos habrá que comprobar semejante afirmación.

Una vez bien despiertos estaremos en perdernos por los vericuetos de las calles y la historia de Palermo. El kilómetro 0 de cualquier recorrido es Quattro Canti, el cruce de la Via Maqueda con el Corso Vittorio Emanuele, que dividen el centro de la ciudad en cuatro barrios tradicionales.

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Palazzo dei Normanni

Vayamos por partes. Barrio 1, Albergheria. Aquí destaca el palazzo dei Normanni, el palacio fortificado de los normandos y, sobre todo, la Cappella Palatina, una obra maestra del siglo XII con algunos de los mejores mosaicos que se pueden encontrar en Europa. El mercado de Ballarò es el lugar para explorar las delicias gastronómicas. Entrar es comprar. Hasta la sal merece venir a casa porque es un producto maravilloso.

Barrio 2, Capo. Hay que ir hasta la catedral, que tiene esa mezcla exclusivamente siciliana de elementos árabes y normandos. Barrio 3, Vucciria. El destino es el Museo Arqueológico, aunque sólo sea por los relieves de las ruinas de Segesta, Selinunte y Agrigento. Al azar de cualquier paseo surgen los templos barrocos. Y barrio 4, Kalsa. Cerca del puerto, con la Galería de Sicilia, el museo de arte que guarda a la mujer más hermosa de Palermo, la increíble Virgen de la Anunciación de Antonello da Messina, probablemente el cuadro más famoso de Sicilia.

Capella Palatina

Capella Palatina

Un día dedicado a recorrer el centro de Palermo obliga a hacer constantes paradas de avituallamiento, y para eso Palermo ofrece numerosos puestos callejeros con tentempiés calientes, los llamados buffiteri. Los más conocidos son los pane e panelle, una especie de bocadillo de una fritura de garbanzo. Los mejores se venden cerca de la iglesia de San Francesco d’Assisi. También hay pequeñas pizzas, empanadas, albóndigas de arroz rellenas con carne y verduras, etc.

Pani ca meusa

Pani ca meusa

Los que gustan de probar todo tendrán que buscar los puestos que ofrecen stigghiola (intestinos de cabra rellenos de cebolla) o pani ca meusa (un bocadillo de bazo de ternera). Ánimo a los valientes. Si te gusta comer… Palermo es la ciudad.


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