Valle de Aosta – Restaurantes míticos

Tres mitos del Valle de Aosta

La cocina como reclamo

La magia de los Alpes italianos es incalculablemente atractiva. Italia no deja de sorprendernos con sus parajes naturales, sus paisajes y sus delicadas ciudades. El Valle de Aosta rodeado de montañas, picos blancos y aguas cristalinas es un destino turístico en cualquier época del año. Es lo que tiene ser el tesoro de Italia. Uno de los iconos del Valle es el Cervino, todo un mito que no pasa desapercibido en los Alpes y mucho menos para los alpinistas.

Sin embargo, para los que viajan al noroeste del país con algo más de hambre y de ganas de nuevos sabores, existen tres mitos en el Valle de Aosta que, con mucho esfuerzo, se han ganado estar en el TOP 10 de muchos visitantes. Tres mitos que han pasado a la historia y en los que sólo piden el requisito de querer saborear sus platos y disfrutar de sus buenos vinos. Y es así, en el Valle de Aosta se practican deportes, se participa en ferias gastronómicas, se puede ver unos atardeceres inolvidables y, como no puede ser de otra forma, se enaltece la tan afamada cocina italiana. Sin lugar a dudas, estos tres restaurantes lo confirman.

Le Petit Restaurant

Le Petit Restaurant

Le Petit Restaurant. Rue Grand Paradis, 22. Cogne. Tlf: 0165 74825

Si se quiere pasar de un siglo a otro no tiene que hacer nada más que cambiar de mesa. Este prestigioso restaurante tuvo la brillante idea de ponerle un siglo a cada mesa. Empezando por el siglo XVII y terminando en el XX. Le Petit, sólo cuatro mesas. Excelente atención. Además, cuenta con numerosos reconocimientos internacionales, en el que destaca, el de la revista inglesa The World of Fine Wine.

Le Petit Restaurant es dirigido por el talentoso Fabio Lacovone, chef que, junto a su equipo, hacen magia gastronómica con los deliciosos productos clásicos de la zona. Merece – y mucho – destacar que cuenta con una estrella Michelin y que el surtido de quesos, propios de Italia, son una especialidad que hay que probar junto a su gran selección de vinos. No hace falta recordar que toda esta fantástica gastronomía combinada con el inigualable paisaje que abraza a Le Petit Restaurant, es una sensación que sólo ofrece el Valle de Aosta.

Vecchio Ristoro

Vecchio Ristoro

Vecchio Ristoro. Via Tourneuve, 4. Aosta. Tlf: 0165 33238

En pleno centro de Aosta se encuentra este restaurante. Una perla. Desde el principio se ve el esmero por la perfección y la atención a cualquier detalle. Un lugar tranquilo y elegante donde el Chef, Alfio Fascendini y su mujer, Katia Gini, han conseguido gran reconocimiento por su originalidad y creatividad gastronómica. La intención principal es la elaboración de platos con los frutos de su propia tierra, el Valle de Aosta, de calidad y que resulten siendo una grata experiencia a sus clientes.

Cuentan, también, con una estrella Michelin que hace mérito a sus hazañas culinarias. Abrir el menú y leer que sirven un conejo deshuesado relleno de castañas y tocino de Arnade es… sobrecogedor. Ningún paladar se resistiría a probar este plato o una deliciosa lubina con remolacha roja y patatas al curry. Un disfrute en toda regla. Su ubicación es hermosa, un antiguo molino con pocas mesas. Puede que con un toque romántico que anime a más de una pareja a vivirlo, a sentir la deliciosa comida valdostana.

Café Quinson

Café Quinson

Café Quinson. Piazza Príncipe Tomaso, 10. Morgex. Tlf: 0165 809499

Cada detalle del Café Quinson está perfectamente pensado. Pocas mesas, con una distancia muy adecuada las unas de las otras. La madera, las velas y la piedra aportan ese estilo rústico que resulta muy acogedor. Son protagonistas de una estrella Michelin y, sin duda, más que merecida. Una cocina dirigida por el Chef Agostino Buillas quien ofrece a sus comensales una re-interpretación de la cocina valdostana. La buena combinación de sabores y olores son experiencias gastronómicas que viven todos los que se acercan a Morgex y a este precioso restaurante.

La bodega de vinos puede que sea una de las que más impresione. Tienen el orgullo de poder ofrecer una gran variedad de vinos mundialmente conocidos. ¡Glorioso! El sommelier y su trayectoria son para aplaudir. La atención es delicada y cuidada. Comida divina, ¿el cielo? Posiblemente.

Empezar con un viaje culinario parece una buena idea. Así lo ofrece su menú. Dejarse sorprender por el menú degustación creado por el propio chef es tan emocionante como delicioso. Sin olvidar los calabacines, berenjena, tomate, nuez de Saint Jacques, algunas hierbas y un poco de aceite de oliva que no está nada mal.

 


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